Bitácora de un Campamento de Cine

El Blog de
Cinema Camp

Todos los cortometrajes nominados a los Óscar 2019

Una estatuilla para gobernarlos a todos

Así es, ya volvemos a traer aquí todos los cortometrajes nominados a los Óscar 2019. Y es que una vez más llegan los Premios por excelencia del séptimo arte, y desde Cinema Camp nos podríamos tirar horas y horas comentando sobre ellos. Sin embargo, no es nuestra intención rellenar páginas y páginas acerca de los galardones que concede “la Academia” cada año. Sabemos que lo bueno, si breve dos veces bueno y también sabemos que os encantan los cortometrajes. Así que al igual que hemos hecho en anteriores ocasiones, procedemos a hablaros simplemente de los cortometrajes nominados a los Óscar 2019. Os daremos algunos datos como países en los que han sido producidos, categoría en la que compiten, plataforma en la que podéis verlos, premios que han conseguido, etc. ¡Os lo contamos todo!

A estas alturas creemos que os estaréis preguntando… ¿Por qué nos gusta tanto ilustraros sobre cortos? En primer lugar, porque son la esencia de Cinema Camp y, en segundo lugar, porque una buena historia es bastante difícil de plasmar en tan poco tiempo. Es por ello por lo que venimos a hablaros de estas narraciones breves en formato cortometraje. ¿De las mejores? Puede ser, aunque lo que nos atañe en esta ocasión son aquellas que han llegado hasta las nominaciones. ¡Y las nominaciones son quienes mandan! Al menos en el caso de los Óscars. ¿Y por qué mandan? Mandan porque están elegidas por los académicos. Y los académicos son señores, y también señoras y señoros. Vamos, gente del sector de la cinematografía que se supone que entiende de cine porque por eso mismo se dedica a la realización de películas.

Así que no nos enrollamos más y con pasión, oscilación y rapidez vamos con todos los cortometrajes nominados a los Óscar 2019:

Nominados al Óscar al Mejor Cortometraje de Animación 2019:

Animal Behaviour (Canáda)

La primera obra de estos cortometrajes nominados a los Óscars 2019 es una moderna fabula en la que observamos como varios animales se reúnen regularmente para tratar sus preocupaciones psicológicas. El grupo está formado por una mantis religiosa que no logra mantener una relación de pareja, un cerdo con trastorno alimenticio, una sanguijuela que sufre de ansiedad por separación, un pájaro con problemas de culpabilidad y una gata obsesiva-compulsiva. La variada sesión de terapia colectiva está dirigida por un psicoterapeuta canino. A todos ellos se une un nuevo compañero, un gorila con serias dificultades para controlar su ira.

Divertido corto, cargado de tópicos, que parte de nuestro profesorado pudo visionar en la Sección Oficial de la pasada Seminci. Dirigido por los veteranos realizadores Alison Snowden y David Fine que ya han estado nominados en esta categoría en otro par de ocasiones. Se alzaron con la estatuilla de oro en 1995 por ‘Bob’s Birthday’. Son además guionistas de la conocida serie de animación ‘La Oveja Shaun’. Con ‘Conducta animal’ tienen la oportunidad y muchas posibilidades de llevarse su segundo Óscar.

Bao (Estados Unidos)

En este segundo cortometraje de la lista, Pixar nos cuenta la historia de una madre que está melancólica. Sufre el llamado “síndrome del nido vacío”, es decir, su hijo ha abandonado el hogar y ella lo echa mucho de menos. Un buen día todo cambia. Aparece en su vida un bao (típico panecillo tradicional chino) del que se encariña y con el que hace estupendas migas. La cosa cambia cuando al bollo le da por evolucionar y convertirse en un segundo vástago para la emocionada señora. Una trama un tanto empalagosa con algunos momentos un tanto turbios e incomodos. Este cortometraje se proyectó en cines junto a la película de los ‘Los Increíbles 2’ que también está nominada a los Óscars, pero en este caso en el apartado de Largometraje de animación.

 

Fines de semana (Estados Unidos)

Parece ser que este año la mayoría de los cortometrajes nominados a los Óscar 2019 están plagados de moralismos, crisis y demás dilemas existenciales. Es el caso de ‘Weekends’, que en esta ocasión nos narra las vivencias de un niño que reside en el Toronto de los años 80. Nuestro protagonista cambia de casa continuamente debido a que sus padres se han divorciado. A su vez, sufre oníricas pesadillas que se entremezclan con la cruda realidad diaria que le ofrecen sus progenitores. Este entrañable cortometraje ya ha conseguido el Annie (máximo galardón de los films de animación). Cuenta con dos trofeos más en festival francés de Annecy (Premio Especial del Jurado y Premio del Público). Lógicamente es el favorito de su categoría. Actualmente puede verse en Movistar+.

 

Late Afternoon (Irlanda)

Cortometrajes nominados a los Óscar 2019Bonito cortometraje irlandés en el que se nos muestra como una enfermera da de merendar a una anciana. Las galletas del refrigerio (que al parecer tienen efectos psicotrópicos) harán viajar a esta abuela a través de su memoria. Pasado y presente se juntan en este surrealista y tierno relato. Si queréis ver ‘Al final de la tarde’ también podéis hacerlo por medio del catálogo de Movistar+, que como podéis comprobar, tiene varios de estos cortometrajes nominados a los Óscar 2019.

 

One Small Step (China)

Una niña chinoestadounidense ve por televisión el lanzamiento de un cohete hacia el espacio. Desde ese día sueña con convertirse en astronauta. Ella vive junto a su padre, un zapatero que la apoya en todos sus proyectos pese a su humilde trabajo. Cuando la muchacha crece, ingresa en la universidad y descubre que el camino hacia la carrera espacial no es tan fácil como esperaba. La joven se esforzará al máximo para poder conseguir hacer realidad su sueño. En efecto este cortometraje también contiene algún que otro momento tristón y emotivo.  Por el momento ‘Un pequeño paso’ ya ha obtenido el Premio del Público en el Festival Internacional de Hamptons.

 

Nominados al Oscar al Mejor Cortometraje de Ficción 2019:

Detainment (Irlanda)

Corto basado en el denominado “caso Bulger” de 1993. Suceso en el que un par de chicos de diez años secuestraron, torturaron y asesinaron a un niño de dos años. La narración se centra en los interrogatorios de la Policía a los jóvenes asesinos. El cortometraje está totalmente cargado de polémica, debido a que el detective que llevó el proceso lo ha criticado por insensible y violento. A esto se suma la petición de la madre del fallecido y una campaña de más de 250.00 firmas que han solicitado a la Academy Award la retirada de esta ficción de los Óscars. Aunque parece ser que ya es demasiado tarde.

 

Fauve (Canadá)

Historia en la que dos chavales juegan a gastarse molestas e inocentes bromas. La cosa se complica cuando uno de estos ingenuos juegos, realizado en una arcillosa mina a cielo abierto, se les va de las manos. Tenso cortometraje con angustiosa moraleja que nuestros profesores pudieron visionar en la anterior Semana Internacional de Cine de Valladolid. Ha sido galardonado con el Premio Especial del Jurado en Sundace 2018 y actualmente tiene muchas posibilidades de hacerse con el Óscar de este año. Podéis ver ‘Fiera’ en Movistar+.

 

Madre (España)

Una madre recibe la llamada de su hijo pequeño, que está de vacaciones con su exmarido en el País Vasco francés. Lo que comienza como una conversación alegre, pronto se convierte en el caos absoluto. El chiquillo le dice a su madre que no encuentra a su padre y que lleva solo un buen rato. Historia de un abandono en medio de una playa desierta, con un móvil sin apenas batería y un peligro inminente. Disponible en Movistar+. Parece ser que este podría ser el año de Sorogoyen. El director español, que ya consiguió en su día el Goya con este corto, ahora aspira a conseguir el Óscar.

Cortometrajes nominados a los Óscar 2019 

Marguerite (Canadá)

Cortometraje canadiense que nos enseña la amistad entre una señora mayor y su enfermera. Curiosamente argumento muy similar a otro que hemos mencionado anteriormente.  La innovación y originalidad radica en que la anciana descubre que su cuidadora mantiene una relación sentimental con otra mujer. Entonces ella le confiesa que de joven también se sentía atraída por otras mujeres, pero que antes eran tiempos difíciles. Previsible anécdota de temática LGTB con una pizca de clasismo y cierto morbo naif, al final, al igual que en el resto de categorías, hay que cubrir cierto cupo genérico en los cortometrajes nominados a los Óscar 2019.

 

Skin (Estados Unidos)

Una pareja de neonazis yanquis adoctrina a su retoño de ocho años en el noble arte del manejo de las armas de fuego de largo alcance. Una tarde, en un supermercado, un afroamericano hace reír al niño al interactuar con él por medio de un muñeco de juguete. Al padre este gesto le sienta mal, así que junto a sus amigos decide pegar una paliza al hombre. A partir de aquí comienza un “ojo por ojo y diente por diente” que termina en un secuestro por parte de unos pandilleros de color. Como consecuencia el crío se vuelve negrofóbico e inmune al retroceso de los fusiles de asalto. Todo es muy falso e irreal en este ofensivo corto sin sentido que podéis ver (o no) en Movistar+.

 

Nominados al Oscar al Mejor Cortometraje Documental 2019:

Black Sheep (Reino Unido)

Este primer documental de los cortometrajes nominados a los Óscar 2019 está producido por el diario británico The Guardian que está protagonizado por el cineasta Cornelius Walker. Narra sus experiencias de infancia y juventud rodeado de racismo. Walker nos cuenta cómo afronto tan dura realidad cargada de violencia, inseguridad y odio. El documental ya ha sido premiado en los festivales ingleses de Sheffield y Aesthetica. Os lo dejamos a continuación para que lo podías visualizar íntegramente.

 

Final de partida (Estados Unidos)

Emotivo documental de 40 minutos que nos muestra como un grupo de médicos cuida y convive con varios pacientes terminales. A través de los testimonios de ambas partes se nos muestra un enfoque diferente con respecto a la vida y la muerte. ‘End Game’ forma parte del catálogo de Netflix.

Lifeboat (Estados Unidos)

Documental elaborado para la revista estadounidense The New Yorker. Se centra en la labor llevada a cabo por parte de una organización humanitaria en el norte de África.  Su misión consiste en salvar a refugiados procedentes de Libia, que están atrapados en sus balsas en medio del Mediterráneo. Podéis ver aquí el documental completo.

 

A Night at the Garden (Estados Unidos)

Esta película que forma parte de los cortometrajes nominados a los Óscar 2019 muestra imágenes de archivo de una especie de mitin nazi-estadunidense que juntó a unas 20.000 personas en el Madison Square Garden de Nueva York. Este acto de la exaltación del auge del nazismo sucedió justo en el año 1939, poco antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Period. End of Sentence. (Estados Unidos)

En una aldea de Nueva Delhi (India), donde la menstruación sigue estigmatizada, las mujeres deciden comenzar una revolución. Hartas de no poder tener acceso a productos sanitarios consideran que esto debe de cambiar. Gracias a la ayuda de un grupo de estudiantes de California, consiguen instalar una nueva máquina dispensadoras de compresas en el pueblo.  ‘Una revolución en toda regla’ es un documental que enseña como se llevó a cabo este proyecto que está dando la vuelta al mundo gracias a Netflix.

Y ya estaría, esto ha sido todo. Como habréis observado este año la cosa va de dramas, violencia, disgustos familiares, y demás problemas cotidianos, todo tiene cabida en los cortometrajes nominados a los Óscar 2019. ¡La alegría de la huerta! ¿Habéis visto todos los cortos o tenéis intención de verlos? Ya nos diréis cuáles son vuestros favoritos y si consideráis que los cortometrajes nominados a los Óscar 2019 están a la altura de los de otros años.

El golfo que vio una estrella (1955)

El golfo que vio una estrella y el resto que vimos una película encantadora

Ignacio F. Iquino es una figura peculiar dentro del cine español. Aparte de director, fue guionista y productor, aunque no todo lo firmó con su nombre, pues se amparó bajo varios pseudónimos. Si bien los inicios de su carrera se consideran muy destacados, el resto presenta un panorama un tanto desigual, aunque desde luego a juzgar por los muy diversos palos que tocó, no podemos decir que esté en absoluto carente de interés, como es el caso de la obra que aquí nos ocupa, El golfo que vio una estrella.

El golfo que vio una estrella se asienta sobre todo en el desparpajo del joven actor conquense José Moratalla, de apenas trece o catorce años cuando se rodó la película. Moratalla, que falleció en 1988, se consagró a partir de los años sesenta en el doblaje, interpretando al Superagente 86, a Woody Allen en Toma el dinero y corre y Casino Royale (1967), a Mickey Rooney, Álvaro Vitali (aunque no en Amarcord, de Fellini, sino más bien en las de Jaimito, si bien sí participó en el doblaje de la mítica película), a Lino Ventura en Los amantes de Montparnasse, al Monty Python Michael Palin en Historias para reír, a Tito Valverde en La guerra de papá (sí, así es), y también interpretó a un actor de doblaje en La ley del deseo, de Pedro Almodovar. Fue una carrera larga y prolífica la suya.

Fotograma El golfo que vio una estrella

Verdaderamente notable el desparpajo del muchacho, que soporta el peso del filme y le da gracia y ternura en alto grado cada vez que se necesita. Aunque cabe decir que ver a un niño tan pequeño fumar y montar en tranvía exponiéndose de esa manera hace que la película no pueda ser considerada del todo “para todos los públicos”.

No está solo Moratalla, sino que cuenta con el apoyo de un buen guión, firmado por Iquino y Juan Lladó (basado en una historia de Manuel Bengoa (guionista con alguna que otra colaboración con Iquino, como en Brigada criminal, aunque no en su versión de El difunto es un vivo, por cierto). Lleno de humor desde los créditos, el guión pone en boca de vivaz niño una serie de réplicas muy ingeniosas, que hacen de esta “modernización” de la tradicional picaresca una obra muy viva y dinámica.

Y como bien dicen los originales créditos, está Moratalla bien secundado en sus peripecias por una serie de buenos actores. Porque un recién nacido al que recoge un sereno y cuida desde niño, necesita alguna colaboración para ayudar a los nietos de su padrino a encontrar un sello para echar una carta a Dios al correo, en la que piden ayuda para su madre, que está muy enferma (como sucediera en De ilusión también se vive, está claro que el correo va a cobrar una enorme importancia en el desarrollo de la trama).

Fotograma El golfo que vio una estrella

No encuentra la ayuda en José Sazatornil “Saza” (celebérrimo actor en películas tales como Amanece que no es poco, de José Luis Cuerda, La escopeta nacional, de Luis García Berlanga, Espérame en el cielo, de Antonio Mercero) pero sí en Miguel Gila, el popularísimo y celebrado cómico que, si bien no tuvo una trayectoria muy larga y exitosa en el cine (aunque si se le vio en recordadas producciones como Viva lo imposible, de Rafael Gil, ¿Dónde pongo este muerto?, de Pedro Luis Ramírez, con Fernando Fernán Gómez, o Mi tío Jacinto, de Ladislao Vadja, y repitió con Iquino en Goodbye, Sevilla y en Cinco pistolas de Texas).

La “redención final” del golfillo sucede en los términos habituales, los esperados para la época, si bien no deja de haber un mensaje de solidaridad que queda un tanto camuflado por el tema religioso, pero que resulta más que evidente. Y es que la lucha por la vida está más que presente a lo largo del metraje, realmente mucho más que el tema de la carta a Dios, el día de Reyes y demás cuestiones relacionadas, pero contado con enorme ingenio y compasión.

Título original El golfo que vio una estrella Año 1955 Duración 85 min. País España Dirección Ignacio F. Iquino Guión Ignacio F. Iquino, Juan Lladó (Historia: Manuel Bengoa) Música Ricardo Lamotte de Grignón Fotografía Emilio Foriscot, Pablo Ripoll (B&W) Reparto José Moratalla,  Fernando Vallejo,  Isabel de Castro,  Miguel Gila,  Barta Barri, Carlos Otero,  José Sazatornil,  Mario Bustos,  Gerardo Esteban Productora IFI Producción S.A.

Cartel El golfo que vio una estrella

Recuerdos a Broad Street (1984)

Macca attacks, rescatando Recuerdos a Broad Street

Los cuatro Beatles tuvieron sus momentos en el cine, tanto en conjunto como por separado. Si John Lennon actuó en la película de Richard Lester Cómo gané la guerra, George Harrison montó su propia productora Handmade Films para producir La vida de Brian, de los Monty Python (Amén de Water o Loca juerga tropical, estupenda e infravalorada comedia protagonizada por Michael Caine con un papel estupendo de Billy Connolly), en la que aparecería como cameo, al igual que en The Rutles (Magnífica parodia capitaneada por Eric Idle y Neil Innes).

Ringo Starr fue quien más se prodigó en este terreno, actuando en Candy (con un reparto en el que estaban también Charles Aznavour, Marlon Brando, Richard Burton, James Coburn, John Huston o Walter Matthau), Si quieres ser millonario no malgastes el tiempo trabajando (junto a Peter Sellers, con apariciones de Christopher Lee, John Cleese, Raquel Welch…), Son of Dracula (junto al también músico Harry Nilssón, que fuera también compañero de juergas desenfrenadas de John Lennon), Lisztomania (film del peculiar Ken Russell, protagonizado por Roger Daltrey, vocalista de The Who, en el que Ringo encarna al Papa), o Cavernícola (donde comparte pantalla con su esposa Barbara Bach, que fuera la espía que amó a James Bond en un momento dado).

Fotograma Recuerdos a Broad Street

Pues bien, este fue el momento de Paul McCartney. Gusten más o menos los resultados que ofrece en sus distintos trabajos, hay que reconocer que al británico no se le puede reprochar el quedarse parado viviendo de los laureles o ser perezoso, como se decía de John Lennon para atacarlo (a lo que respondió con la magnifica canción Watching the wheels, por cierto). Recuerdos a Broad Street fue un proyecto personal de McCartney, aunque no su primer intento por adentrarse en el cine como algo más que actor. En la época en la que McCartney luchaba por dar algo que hacer a los Fab four, suya fue la idea de Magical Mistery Tour (y prácticamente la dirección, aunque se firmó de manera conjunta) y también la del documental Let it be, esta vez bajo la dirección de Michael Lindsay Hogg.

Sus intentos fueron ciertamente innovadores, como lo fueron los de otro célebre músico de la época como Serge Gainsbourg, y fueron valorados de la misma manera, es decir, bastante escasa, por más que a Gainsbourg lo reivindicara Jean-Luc Godard y a Scorsese le resultara interesante lo que planteó McCartney. Este tercer intento no obtuvo mejor resultado en lo cinematográfico, aunque una vez más la banda sonora fue otro pelotazo en la venta de los larga duración de la época.

Fotograma Recuerdos a Broad Street

Pero no es una película tan desdeñable esta de Recuerdos a Broad Street. Dirigida por Peter Webb, (que no tenía apenas experiencia dentro del mundo del cine pero sí algo dentro de la televisión), Paul no sólo firma el guión que protagonizará, sino que sus ensoñaciones formarán parte fundamental del desarrollo de la trama. Hay que decir que, si bien Webb hace un trabajo magnífico con la cámara (composición y movimientos están realmente muy logrados), no consigue darle el ritmo adecuado a la narración, lo que hace que las interpretaciones queden de alguna manera ”desautorizadas”. Los intentos de comedia al estilo A hard day’s night (donde Richard Lester sí logra imprimir un ritmo adecuado y un ambiente propicio) acaban por crear una cierta confusión al respecto de qué estamos viendo. No es que tenga momentos tan brillantes como en aquel notable debut de la banda en el celuloide, pero por momentos sí que parece querer transmitir algo muy parecido, sin lograrlo ni siquiera acercarse. Y eso que hay elementos prácticamente clavados, como el uso de los “representantes” con intención jocosa, el reflejo del extenuante día a día de la estrella del rock (grabaciones, entrevistas, ensayos…), y no hay que olvidar que la idea central de la película ya es tremendamente paródica.

Recuerdos a Broad Street parece reírse de aquel incidente de la grabación del Band on the run, disco en solitario para cuya grabación McCartney se desplazó a Nigeria, donde sufrió el robo de las cintas, y hasta de las letras de las canciones y sus respectivos acordes. Para esa grabación, Paul contó con George Martin, productor habitual de los discos de los Beatles, y Geoff Emerick, ingeniero de sonido en la última mitad de la carrera de los de Liverpool, desde el disco Revolver. El dato es relevante no ya sólo para mostrar la fidelidad de Macca con sus colaboradores musicales en la grabación de sus discos, sino porque tanto Martin como Emerick también tienen su aparición en la película, en un guiño que los beatlemaníacos de pura cepa deben reconocer y apreciar, pues mucho hicieron esas dos personas por la banda.

Quien también aparece en Recuerdos a Broad Street, y se agradece, es el inefable Ringo Starr, quien además protagoniza un gag que parece reírse de la fama de autoritario de Paul. El bajista hace buscar a un contrariado Ringo unas escobillas para que las use en su interpretación en lugar de las habituales baquetas. Cuando finalmente encuentra las dichosas escobillas, la canción que debía acompañar con las escobillas ha terminado, así que continúa con las habituales baquetas. Un detalle encantador para los fans volver a ver juntos a los dos zurdos de los Beatles.

Fotograma Recuerdos a Broad Street

Acompañando a ambos, encontramos a sus esposas, si bien Bárbara Bach tiene un papel mucho más activo de Linda McCartney, que ejerce de mera figurante con un par de frases irrelevantes. En el resto del reparto destacan Bryan Brown y una Tracey Ullman que tampoco hubiera sobrado en alguno de los números musicales de la película, como bien queda patente en la interpretación de Breakaway.

Dejando de lado algunos estilismos bastante cuestionables (aunque la aparición de la camiseta de Motorhead es para aplaudir), Recuerdos a Broad Street tiene una selección de escenarios verdaderamente notable, si bien el punto fuerte son las interpretaciones de los éxitos de McCartney, tanto con los Beatles, como en Wings o absolutamente en solitario. Aunque el momento en el que toma el té con un mono también está bien.

Y Eleanor Rigby da paso al que es quizá el momento cinematográfico más brillante de Recuerdos a Broad Street, la ensoñación de McCartney ambientada en la época victoriana, en la que pasamos de una tranquila velada campestre a un oscuro y sórdido ambiente propio del Whitchapel de Jack el destripador. Sin diálogo alguno, la película cuenta con ese pequeño cortometraje lleno de vigor y que es muy destacable, por más que interrumpa el desarrollo de la trama. Merece la pena volver a ver ese fragmento después del primer visionado de la película, de manera independiente.

Fotograma Recuerdos a Broad Street

Hemos tenido que esperar hasta su cameo en la saga de Piratas del Caribe para volver a ver a McCartney en el cine en algo que no sea un documental, y si bien no podemos defender esta Recuerdos a Broad Street como una gran película, sí podemos decir que es un interesante documento no ya sólo para los fans de los Beatles, sino también para aquellos que tengan algún grado de melomanía, la suficiente para disfrutar de la parte del metraje en la que se muestran algunos elementos de cómo se realizaban las grabaciones analógicas, y de las interpretaciones de algunos temas que son ya clásicos de la música popular de finales del siglo pasado.

Título original Give My Regards to Broad Street | Año 1984 | Duración 108 min. | País Reino Unido | Dirección Peter Webb | Guión Paul McCartney | Música Paul McCartney | Fotografía Ian McMillan | Reparto Paul McCartney,  Bryan Brown,  Ringo Starr,  Barbara Bach,  Linda McCartney, Tracey Ullman,  Ralph Richardson,  Philip Jackson,  Ian Hastings,  Marie Collett | Productora MPL / Twentieth Century-Fox

Poster Recuerdos a Broad Street

Noche de paz, noche de muerte 2 (1987)

Papá Noel quiere matarte… de risa

Estas fechas navideñas suelen ser para pasarlas en familia, con amigos y demás seres queridos. Para muchos estos días se estilan llenos de felicidad, alegría, regalos y buenos alimentos. Pero en ocasiones este tipo de sentimientos e intereses encontrados ya estomagan. ¿Eres de esos? ¿Estás harto de tanta Navidad? ¡No te preocupes! ¡Tenemos la solución a tus problemas! ¡Noche de paz, noche de muerte!

El título que hoy os traemos (Noche de paz, noche de muerte 2) podría estar considerada como la película antinavideña por excelencia (o al menos una de ellas). Así que si queréis empezar el año troleando a vuestros familiares o simplemente pasar un buen rato viendo algunas de las muertes más ridículas y sin sentido de la historia del cine… pillad palomitas, poneos cómodos delante del televisor y a disfrutar (o no) de esta horrenda comedia.

Como bien habréis supuesto, Noche de paz, noche de muerte 2 es la continuación y segunda entrega de Noche de paz, noche de muerte. Ambas forman parte de una serie de películas de terror compuesta por otros cuatro largometrajes más. Tal vez os preguntaréis… ¿Por qué no ver directamente la primera? No es necesario. De los 88 minutos que dura este segundo filme, prácticamente la mitad son un resumen en forma de flashbacks de la película anterior. Así que, únicamente viendo este largometraje por poco os marcareis un dos por uno.

Noche de paz, noche de muerte 2 cuenta la historia de Rick (Eric Freeman), el hermano menor del asesino del anterior episodio (una especie de psicópata armado con un hacha y disfrazado de Papá Noel). Ricky, internado en un psiquiátrico revivirá los crímenes de su hermano mayor y seguirá la tradición familiar. Aunque esta película pertenezca al género de terror, y su sinopsis de un poco de respeto, no vais a pasar miedo con ella. Os lo aseguramos. La podrán ver sin problema vuestros hermanos o primos pequeños y del mismo modo vuestras abuelas o suegras. Eso sí, os advertimos que os encontraréis con algún que otro ligero y cándido desnudo.

Fotograma Noche de paz, noche de muerte 2

Nefasto guion, con múltiples fallos, diálogos ridículos y algunas tramas encajadas con calzador. Desastrosas interpretaciones, sobre todo la realizada por Freeman. Muy atentos a sus singulares movimientos de cejas y sus insaciables carcajadas. En cuanto a la dirección, fotografía, efectos especiales, banda sonora y demás elementos de la producción la cosa mejora poco. ¿Entonces tiene algo de bueno esta película? ¡Por supuesto! Es tan mala, que termina siendo “buena” y muchos la consideran un auténtico clásico de culto del cine de serie B de los años 80. Tenéis que verla, pero con cuidado. ¡No os vayáis a morir de risa!

Volviendo a su precursora, decir que el estreno de Noche de paz, noche de muerte tuvo lugar en Estados Unidos el 9 de noviembre de 1984. Ese mismo día se estrenó otra famosa: Pesadilla en Elm Street. Y curiosamente la que triunfó en aquella ocasión fue la película del Santa Claus del hacha y no la del asesino de rayas, garras y sombrero. ¿El motivo? Sus impactantes spots televisivos, unas cuantas asociaciones infantiles enfurecidas y las protestas de varios prestigiosos críticos culturales hicieron el resto. En tan solo diez días el filón del Papá Noel malvado recaudó la friolera de 2,5 millones de dólares. Sin embargo, a las dos semanas, tras cientos de padres y madres quejándose y manifestándose a las entradas de distintos cines, finalmente se retiró de la cartelera norteamericana.

Meses después otra distribuidora se hizo cargo de la cinta. Y aunque se siguió ganando con ella, su éxito se fue desinflando poco a poco. Tres años después, la posterior secuela no tuvo el mismo éxito que su predecesora. Al no contar con una productora fuerte detrás, se pasó del presupuesto de un millón de dólares que tenía la original a uno de unos 250.000$. De esta forma Noche de paz, noche de muerte 2 únicamente se pudo estrenar en unas pocas salas de cine y tan solo recaudó 154.323$. En definitiva, una auténtica ruina.

El rodaje de la película apenas duró dos semanas y su chapucera realización y montaje (o más bien dicho “remontaje reciclado”) se llevó a cabo durante aproximadamente un mes y medio. Esto, sumado a todo lo mencionado anteriormente, tal vez explique parte de sus mediocres resultados finales, tanto artísticos como económicos.

A lo largo del filme se homenajea a modo de humor y de forma cutre varías películas muy conocidas, como es el caso de El resplandor, King Kong o El Imperio contraataca. A día de hoy, una de las escenas más conocidas de Noche de paz, noche de muerte 2 es un vídeo viral de YouTube titulado: “Garbage day!” (“¡Día de basura!”) que cuenta con más de siete millones y medio de visualizaciones. Eric Freeman, el actor que interpreto a Ricky ha permanecido en paradero desconocido durante un montón de años. En la actualidad ha vuelto a dar la cara y sigue en activo.

Título original: Silent Night, Deadly Night Part 2 | Año: 1987 | Duración: 88 min. | País: Estados Unidos Estados Unidos | Dirección: Lee Harry | Guion: Lee Harry, Joseph H. Earle (Historia: Lee Harry, Joseph H. Earle, Dennis Patterson, Lawrence Appelbaum. Personajes: Michael Hickey, Paul Caimi) | Música: Michael Armstrong | Fotografía: Harvey Genkins |Reparto: Eric Freeman, James Newman,  Elizabeth Kaitan,  Jean Miller,  Darrel Guilbeau, Brian Michael Henley,  Corrine Gelfan,  Michael Combatti,  Kenneth Brian James, Ron Moriarty,  Frank Novak,  Randall Boffman | Productora: Silent Night Releasing Corporation | Género: Comedia. Drama. Terror

Poster noche de paz, noche de muerte

Santa Claus: la película (1985)

Santa Claus is coming to the eighties

Pareciera que Alexander Salkind, productor de la saga de Superman protagonizada por Christopher Reeve, se aficionó a eso de hacer películas sobre el asunto ese de volar por los aires y después de Supergirl, se embarcó en este proyecto para hacer una película de Santa Claus, que al parecer tuvo bastantes directores optando al puesto. El primero, John Carpenter, que entre las muchas parcelas en las que quiso meter baza, estaba la de meter en el rojo disfraz a Brian Dennehy.

Szwarc se hizo con el puesto por su trabajo en Supergirl (que tampoco contó con el favor del respetable), y cuentan que Dudley Moore, actor muy en boga en esos momentos, consiguió su papel de elfo a raíz de la escena de su película Arthur en la que Liza Minelli le pregunta a Moore si es el ayudante de Santa Claus.

Sea como fuere, Santa Claus: la película, que también contaba con banda sonora de Henry Mancini, pinchó estrepitosamente en taquilla, y tampoco gozó del favor de la crítica, como ya sucediera con Supergirl. La mucha inversión realizada lastró aún más la producción, acrecentando su sensación de fracaso.

Fotograma Santa Claus: la película

Lo cierto es que viéndolo con perspectiva, tampoco merece un trato tan despiadado. Cabe reprocharle la excesiva duración para un argumento tan claramente infantil (una de las dos cosas está fuera de lugar, pues se acerca peligrosamente a las dos horas), que algunos “interludios musicales” se limitan a ser meros barridos por el decorado, o una notable diferencia entre las dos partes que, podemos considerar, dividen la película.

Así mismo es más que destacable la dirección artística y el vestuario (con guiño incluido). El taller donde fabrican los juguetes, las dependencias donde habitan tanto elfos como Santa Claus y su esposa Anya… Conforman un panorama visual verdaderamente espectacular. Sucede también que ese primer impacto visual agrava el declive cuando la película intenta acercarse al terreno del realismo en esa segunda mitad de la película en la que la trama de Dudley Moore y John Lithgow cobra importancia, mucho menos “resultona”.

Esa notable primera mitad nos presenta a Claus, un carpintero al que le gusta tallar la madera, capaz de cruzar tempestades de nieve para llevar sus figuritas a los niños en navidad para que jueguen, sin faltar ningún año a su cita. Por esa bondad y abnegación, resulta ser el elegido de una antigua profecía, que no es difícil de deducir en qué consiste.

Fotograma Santa Claus: la película

Mientras que este relato de los orígenes de Santa Claus resulta bastante encantador, la segunda parte, ambientada en los tiempos en los que se realizó la producción no sólo pierde misticismo sino que tampoco llega a tener una trama central con fuerza (otra vez la obsesión de Salkind por volar). Hay algunos apuntes argumentales que no llegan a desarrollarse, como cuestiones referidas al matrimonio de Santa Claus, o lo que podría parecer una disyuntiva entre la tradición y la artesanía y la modernidad, con sus sistemas de producción, pero tampoco llega a plantear nada al respecto que pueda llevar a ningún tipo de debate.

Como sucede a tantas películas que en su momento fueron pioneras en innovaciones tecnológicas, lo cierto es que Santa Claus: la película ha quedado un tanto desfasada, lo que en este caso principalmente consigue acentuar el ya de por si marcado carácter infantil de la película.

Título original Santa Claus: The Movie | Año 1985 | Duración 107 min. | País Estados Unidos | Dirección Jeannot Szwarc | Guion Leslie Newman, David Newman | Música Henry Mancini | Fotografía Arthur Ibbetson | Reparto Dudley Moore,  John Lithgow,  David Huddleston,  Burgess Meredith,  Judy Cornwell | Productora Coproducción Reino Unido-EEUU; Calash Corporation / GGG / Santa Claus Ltd

Poster Santa Claus: La película

Watership down (1978)

Orejas largas, ojos bien abiertos y mente amplia

El relato Watership down de Richard Adams fue publicado en noviembre de 1972, apenas seis años antes de que se estrenara la película que presentamos aquí. Posteriormente, tendría dos adaptaciones seriadas. Una, coproducción entre Reino Unido y Canadá entre los años 99 y 2001, y una más reciente, para Netflix, cuyo trailer se estrenó en diciembre de 2018, treinta años después.

La obra de Adams hace suya la idea de Orwell de mostrar algunas de las peores características de los seres humanos reflejadas en una sociedad animal (en este caso, conejos), si bien, tampoco está exenta de Mostar una imagen negativa del ser humano de una manera directa.  Principalmente, como sucede con el referente de Rebelión en la granja, Watership down (Orejas largas o La colina de Watership en nuestro país)es una crítica bastante directa al totalitarismo, a la autoridad basada en el uso excesivo de la violencia, y una defensa de la libertad del pueblo para elegir.

La colina de Watership (Orejas largas presenta una animación muy propia de la época y de la línea más adulta que quiere marcar, bien diferenciada de la adaptación del 99, orientada claramente a un público más infantil. Muestra un enorme gusto por mostrar “postales” de la campiña tipicamente británica, con unos tonos bastante suaves, delicados y de bastante buen gusto. En el aspecto negativo cabe citar que el diseño de personajes es un tanto confuso, y no hay que perder atención para poder distinguir a los personajes.

Fotograma Watership down

La película está rematada magníficamente por un reparto de voces autenticamente estelar, un elenco de actores en la mejor tradición británica. En el papel de Hazel, el líder del grupo de conejos, encontramos a un actor como John Hurt, que creemos, genera cierto acuerdo cuando hablamos elogiosamente de su figura. Para algunos será el Ollivander de la saga de Harry Potter, otros los recordarán por el Calígula de la popular serie Yo, Claudio. Un año después de Watership down trabajó con Ridley Scott en Alien, mientras que previamente había compartido pantalla con Peter Cushing en la irregular aunque interesante The ghoul. Estuvo también presente en Un hombre para la eternidad (sobre la vida de Tomás Moro), y por supuesto en V de vendetta, Dogville, Hellboy, la parodia de Star Wars que hizo Mel Brooks bajo el título Spaceballs (o La loca historia de las galaxias) o El hombre elefante. También repitió en la animación (por ejemplo, Taron y el caldero mágico) y tenemos especial interés en destacar la maravillosa serie de Jim Henson The storyteller, estrenada en España como El Cuentacuentos.

Pero no está solo ni mucho menos John Hurt. Podemos encontrar a gente como Nigel Hawthorne (el magnífico Sir Humphreys de las series Sí, Ministro y Sí, Primer Ministro, nominado al Oscar por su gran papel en La locura del Rey Jorge, que también apareció en El sentido de la vida, de los Monty Python, y puso voz al profesor Porter en la película de Tarzán del 99), Denholm Elliot (el despistado Dr. Brody de las películas de Indiana Jones, que también trabajó en éxitos como Alfie con la novia de Paul McCartney Jane Asher, y con Michael Caine, con quien repetiría en Qué ruina de función, en la película de Woody Allen Septiembre o en La monja poseída, con Christopher Lee y Nastassja Kinski), Roy Kinnear (actor habitual de Richard Lester, con el que trabajó, por ejemplo, en las películas de los mosqueteros, en Help! con los Beatles, en Cómo gané la guerra con Lennon, en Muchas gracias, Mr. Scrooge, Se nos ha perdido un dinosaurio, Melody, El poder de la sangre de Drácula, Las aventuras de Alicia…) o Zero Mostel (Golfus de Roma, La tapadera, Los productores, Sin conciencia). Y podemos añadir también el tema cantado por Art Garfunkel, por supuesto.

Watership down narra un precioso relato que mezcla la mística con un realismo crítico camuflado, en ocasiones demasiado crudo para un público infantil y que puede resultar una agradable sorpresa (y una gran sorpresa) para un público adulto que guste de la segunda lectura.

“El mundo entero será tu enemigo, príncipe de mil enemigos. Y cuando te atrapen, te van a matar. Pero primero, tendrán que atraparte, a ti, que cavas, y escuchas, y corres, príncipe con la alarma presta. Sé astuto e ingenioso y tu pueblo nunca será destruido”.

Título original Watership Down  | Año 1978 | Duración 101 min. | País Reino Unido | Dirección Martin Rosen | Guion Martin Rosen (Novela: Richard Adams) | Música Angela Morley | Fotografía Animation | Reparto John Hurt, Richard Briers, Michael Graham Cox, John Bennett, Ralph Richardson, Simon Cadell, Roy Kinnear, Terence Rigby, Richard O’Callaghan, Denholm Elliot, Zero Mostel, Harry Andrews, Hannah Gordon, Nigel Hawthorne, Lynn Farleigh, Clifton Jones, Derek Griffiths, Michael Hordern, Joss Ackland | Productora AVCO Embassy Pictures presenta una producción Nepenthe Productions

Poster Watership Down

La mujer del obispo (1947)

Adivina quién viene a cenar esta noche a la casa del señor

Con La mujer del obispo nos encontramos ante la que confluyen muchos elementos muy destacados de aquel cine de la época dorada de Hollywood. Lo primero que salta a la vista, un trío protagonista espectacular, con Cary Grant a la cabeza. Si necesitas dotar de carisma a uno de tus personajes principales, harías bien en buscar un guionista ocurrente, pero si, además, tienes a un actor como el británico, ya tienes gran parte del territorio conquistado. Cary Grant es un Dios que en este caso interpreta a un ángel.

Y eso que, en este caso, tenemos a un infrautilizado David Niven. No porque no tenga un buen papel, sino porque el también británico es un actor de múltiples registros con un enorme carisma. En este caso, interpreta a un obispo que se ha alejado de la gente sencilla por centrarse en la construcción de una faraónica catedral. Para esta empresa habrá de aliarse con una clase alta tan adinerada como caprichosa, lo cual no sólo establece un abismo entre sus antiguos feligreses, sino también entre el Obispo y su esposa, interpretada por una Loretta Young que también presenta una filmografía tan variada como notable (incluso duradera, que empezó siendo niña en 1917).

Fotograma La mujer del obispo

Y por si este reparto no fuera lo suficientemente llamativo, tenemos a Elsa Lanchester, que fue la enfermera de Charles Laughton en Testigo de cargo y su esposa en la vida real, además novia de Frankenstein en la película de ese título (donde también interpretó brevemente a Mary Shelley), y la niñera a la que sustituyó Mary Poppins. Y a Karolyn Grimes, que fue una de las hijas en el gran clásico navideño Qué bello es vivir, no siendo la única conexión entre ambas cintas, ni mucho menos, puesto que también aparece Bobbie Anderson, quien interpretó al personaje de James Stewart en su juventud.

Tenemos a un director eficaz como Henry Koster, que además de La túnica sagrada, dirigió la célebre El invisible Harvey, que entronca bastante con ésta por aunar comedia y un cierto toque sobrenatural. Koster fue un exiliado a EEUU que se acabó adaptando bastante bien, como ese magnífico guionista (y luego también director) que participó en la elaboración de alguna secuencia (y casi podríamos deducir cuáles). Estamos hablando del gran Billy Wilder, que en compañía de su entonces colaborador Charles Brackett participaron en el guión aunque no fueran acreditados.

Hablando del guión, está basado en una novela de Robert Nathan, que un año después vería cómo se adaptaba otra de sus obras incluso con mayor fortuna que en este caso. Estamos hablando de Retrato de Jennie, que cuenta con un cierto parecido a su “hermana”, y es también una película tan recomendable o más.

Y como guinda del pastel, tenemos también a Greg Toland, el magnífico director de fotografía de, por ejemplo, Ciudadano Kane. Realmente la película tiene en el sentido técnico una manufactura estupenda. Aparte de alguna que otra utilización de la luz (y la sombra) muy destacada, hay que decir que presenta una composición de planos bastante cuidada y con bastante intención en muchos casos. También el diseño de arte y el vestuario rayan a gran nivel. Una auténtica producción del viejo Hollywood.

Una película que, dentro de su bonhomía y comicidad, presenta un “triángulo amoroso” peculiar y un tanto controvertido, si se le quieren buscar las vueltas. Y se le deben buscar las vueltas, porque diría que no es, ni mucho menos, tan “blanca” como aparenta. Tiene motitas, como el pañuelo del señor Obispo que tan bien le queda a Cary Grant. Desde luego muchas más que el anecdótico remake que se realizó en los 90 titulado La mujer del predicador, protagonizado por Denzel Washington y Whitney Houston.

Título original The Bishop’s Wife  | Año 1947  | Duración 109 min.  | País Estados Unidos  | Dirección Henry Koster Guion Robert E. Sherwood, Leonardo Bercovici, Charles Brackett, Billy Wilder (Novela: Robert Nathan)  | Música Hugo Friedhofer  | Fotografía Gregg Toland (B&W)  | Reparto Cary Grant,  Loretta Young,  David Niven,  Monty Woolley,  James Gleason, Gladys Cooper,  Elsa Lanchester,  Sara Haden,  Karolyn Grimes,  Tito Vuolo, Regis Toomey,  Sarah Edwards,  Margaret McWade,  Anne O’Neal,  Ben Erway, Erville Alderson  | Productora The Samuel Goldwyn Company. Distribuida por RKO Radio Pictures

Poster La Mujer del Obispo

Santa Claus conquista a los marcianos (1964)

Conquistando a los marcianos y a gente de similar pelaje

Estupendo arranque el de esta película, con el animadísimo tema Hooray for Santa Claus, compuesto por Milton Delugg (fallecido en 2015 a los 96 años). A partir de ahí, todo es naufragio. Santa Claus conquista a los marcianos es uno de esos filmes que han pasado a ser de culto porque “se han salido por el otro lado”. Exhibida con gala hace unos años en Madrid como antesala a la nochevieja, recibe la consideración no unánime de ser la peor película navideña de la historia, lo cual en cierto modo ofrece cierto atractivo morboso para espectadores de determinado perfil.

Hay que ser honestos y decir que los ochenta minutos de metraje se hacen largos, y que hasta en los momentos de “mayor tensión” se pasa un poco de puntillas por ellos (hay una pelea entre el líder de los marcianos y un rebelde tan violenta como jugar al palmas palmitas, por ejemplo). No obstante, y es un punto a tener muy en cuenta, hay voces que afirman que algunas de las imágenes más espectaculares de esta película fueron rodadas por un joven Stanley Kubrick, pero no porque trabajara bajo las órdenes de Nicholas Webster, sino porque a causa de la falta de presupuesto, le hurtaron al célebre director de 2001, una odisea en el espacio, imágenes de su película Teléfono rojo, volamos hacia Moscú.

Fotograma de Santa Claus conquista a los marcianos

Santa Claus conquista a los marcianos adolece de características propias y del género, que se hacen evidentes, tales como la paupérrima dirección artística. Hay ejemplos de sobra, pero vamos a quedarnos con el momento en el que el marciano perverso es atacado cerca del taller de Santa Claus. Si el escritor ruso Nabokov tenía un ensayo sobre en qué tipo de insecto se convirtió Gregorio Samsa en La metamorfosis de Franz Kafka, aquí cabría dedicar al menos un tuit a intentar dilucidar si era un oso polar, el Yeti o una foca grande lo que luego la emprendía con los niños humanos.

Porque del anunciado como temible Tor (o Thor, vaya usted a saber cómo se escribe, que no aparece en los créditos) vamos a dejar que forméis vuestras propias conclusiones, si acaso hubiera ganas de ello. Tiene la cinta la curiosidad histórica, puesto que está rodada en el 64, de ciertas referencias a la carrera espacial dentro de la guerra fría. Dentro de ese contexto, la película tiene un cierto tono antibelicista. Voldar, el villano de la cinta, es un marciano contrario al plan de traer la navidad a Marte, usando como argumentos cuestiones tales como el debilitamiento de una estirpe, e incluso aludiendo a una tradición guerrera del planeta (no hay que olvidar que Marte es el dios de la guerra según la mitología romana). Y en verdad hay que decir que el título puede llevar a la confusión, puesto que Santa Claus no conquista a los marcianos en un sentido batallador, sino más bien es una conquista seductora, a base de simpatía y bonhomía, puesto que desde el momento que se plantea la confrontación, el personaje navideño plantea una estrategia de no violencia y colaboración que al final le da ciertos frutos.

Sin querer extenderme más, comentar que Santa Claus conquista a los marcianos está libre de derechos, puesto que los responsables decidieron no renovar sus derechos, lo que sin lugar a dudas ha favorecido la difusión y la trascendencia de una película como ésta, de esas que, podríamos calificar, disfrutas más de haber visto que de ver, puesto que dan más juego dentro de una conversación que en un visionado. Así que, debido a esta razón, hemos querido dejarla aquí para que podáis disfrutarla.

Título original Santa Claus Conquers the Martians | Año 1964  | Duración 81 min.  | País Estados Unidos  | Dirección Nicholas Webster  | Guión Glenville Mareth (Historia: Paul L. Jacobson)  | Música Milton Delugg   | Fotografía David L. Quaid  | Reparto John Call,  Leonard Hicks,  Vincent Beck,  Bill McCutcheon,  Victor Stiles,  Pia Zadora  | Productora Embassy Pictures Corporation

Poster Santa Claus conquista a los marcianos

El principe feliz (1974)

El mensaje navideño de su majestad el príncipe feliz

Somos de la consideración de que incluir algún corto en nuestras recomendaciones navideñas es totalmente procedente, y más si se trata de estos de los que vamos a hablar a continuación. Comenzamos así pues con este hermoso relato.

Cortometraje animado inspirado en el relato homónimo de Oscar Wilde, preciosa historia de una golondrina que, llegado el invierno, no viaja a tierras más cálidas porque se ha enamorado de un junco, lo que permite que acabe conociendo al príncipe feliz, una enorme estatua de oro con pedrería incrustada que desde lo alto de su pedestal observa con tristeza la miseria que le rodea.

fotograma el príncipe feliz

fotograma El príncipe feliz

Historia realmente hermosa, con sus inevitables “cargas de profundidad” criticando al poder, la avaricia, el egoísmo, la egolatría… y defensa de las clases desfavorecidas. Como cabe esperar, hay diferentes adaptaciones de este relato a las que el espectador puede acudir, unas más adecuadas que otras a cada gusto, pero si nos hemos fijado en este es principalmente por el doblaje de dos actores tan destacados como Christopher Plummer y Glynis Johns.

Si Glynis Johns fue la entrañable sufragista que tuvo a Mary Poppins como institutriz de sus hijas, Christopher Plummer también “contrató” a Julie Andrews para un desempeño similar mientras fue el Capitán Von Trapp. Por citar alguna película más de interés entre las interesantes filmografías de ambos, Christopher Plummer tiene el honor de haber sido el mayor detective consultor del mundo en Asesinato por decreto, mientras Glynis Johns participó en los sesenta en un remake del clásico del cine mudo El gabinete del doctor Caligari. Cinco años antes ambos participaron en una película de acción real, la comedia de Peter Coe Look up you daughters, y volverían a trabajar juntos en la miniserie británica Little Gloria… Happy at Last.

No queremos terminar sin avisar, a quien pueda interesar, de que este es un cuento al antiguo estilo, es decir, bonito, pero de los de llorar. Personalmente, nos abonamos a esa percepción que tenía Truffaut (entre otros) de que una buena película no te deja, al acabarla, igual que como eras antes.

Título original The happy prince | Director Michael Mills | Duración 25 minutos | Guión Michael Mills (Adaptación de un relato de Oscar Wilde) | Nacionalidad Canadá | Reparto Christopher Plummer, Glynis Johns, John Codner, Jill Frappier, Howard Ryshpan | Productor Michael Mills, Gerald Potterton, Murray Shostak | Productor musical  Ron Goodwin | Departamento de arte Sue Butterworth | Animación Jim Hiltz

Poster El príncipe feliz

Muchas gracias, Mr. Scrooge (1970)

Twist and Scrooge

Muchas son las adaptaciones al cine de la obra de Charles Dickens. Ya en 1901 Walter R. Booth dirigió el cortometraje de seis minutos Scrooge; or Marley’s Ghost. En 1951 Brian Desmond Hurst dirigió uno de las más destacadas adaptaciones, con un memorable Alastair Sim (con cierto parecido al entrenador de fútbol Miguel Ángel Lotina) en el papel de señor Scrooge. Incluso los Teleñecos, creados por Jim Henson tuvieron una interesante adaptación, con Michael Caine en el papel del huraño socio de Jacob Marley al que visitan los espíritus de las navidades pasadas, presentes y futuras.

Pero en este caso, nos gustaría hablar de la versión realizada en 1970 por el siempre eficiente director británico Ronald Neame, el cual, hijo de director de cine y de estrella del cine mudo, empezó a trabajar en el medio cinematográfico como mensajero, para acabar convertido en productor, guionista y director de fotografía, además de cineasta. A él le debemos películas como El hombre que nunca existió, protagonizada por el memorable Clifton Webb (de la legendaria Laura, de Otto Preminger) basada en la emboscada real que tendieron al servicio de inteligencia nazi en las costas del sur de España. También películas como Ladrona por amor (con Michel Caine y Shirley MacLaine), o Los mejores años de Miss Brodie, protagonizada por la siempre fantástica Maggie Smith, también con Robert Stephens. Fueron también habituales sus colaboraciones con un mito del cine británico y mundial como Sir Alec Guinnes, que en esta película aparece como Jacob Marley, el socio y amigo del señor Scrooge.

¿Qué tiene de particular esta adaptación? Pues para empezar, que es un musical, si bien no es la única versión del clásico dickensiano con esta característica. De hecho, el título en castellano de la película se corresponde con uno de los números musicales más destacados y repetidos del metraje. Neame dirige magistralmente, aunque es de justicia y rigor señalar que con una dirección artística tan magnífica, es difícil apuntar con la cámara a un lugar equivocado (aunque ese año tuvo la dura competencia de Gil Parrondo y Patton). Y por supuesto, un Albert Finney que es una bestia de la interpretación, y que como ya ha apuntado gente en redes sociales, su Scrooge tiene un cierto parecido físico al presidente de los Estados Unidos Donald Trump.

También aparece brevemente Roy Kinnear, actor emblemático para Richard Lester (de hecho, Lester se retiró tras fallecer Kinnear en España en el rodaje de una de sus películas sobre los mosqueteros). Este actor apareció en la película de los Beatles Help! y actuaría más tarde con John Lennon en Cómo gané la guerra, así pues me despido parafraseando a la tía de Lennon, que podría haber sido un diálogo de esta película, de un señor Scrooge antes de la visita de los espíritus : “La música está bien como hobby, pero no para ganar dinero”.

Título original Scrooge  | Año 1970  | Duración 118 min.  | País Reino Unido  | Dirección Ronald Neame  | Guion Leslie Bricusse (Cuento: Charles Dickens)  | Música Leslie Bricusse  | Fotografía Oswald Morris  | Reparto Albert Finney,  Alec Guinness,  Edith Evans,  Kenneth More,  Michael Medwin, Laurence Naismith,  David Collings,  Anton Rodgers,  Suzanne Neve  | Productora Cinema Center Films / Waterbury Films
Poster Scrooge (1970)

Poster Scrooge (1970)